Curso de Tinder 01: Cómo crear un perfil atractivo para las personas que buscan una relación real


Hay varios tipos de personas que usan Tinder:

  1. Las personas que acaban de quedarse sin pareja y quieren buscar una especie de rollo de trancisión. Vamos, un rollito que les alegre el día pero que no se sienten preparados y muchos no lo están para una relación. Pero ojo, que muchos que piensan que no, estarán enamorados en menos de tres meses.
  2. Aquellos que no están sin pareja, es decir que están casados o ennoviados, pero están cansados de su relación. De estos algunos buscan otra persona especial para salir de la relación anterior ilusionados. Y otros simplemente buscan un poco de evasión o una amante, pero difícilmente van a tomar la decisión de dejar a la pareja anterior. Excepto si lo pillan y lo dejan. Entonces serán de los primeros, que suelta una para ir con otra. Todo un tópico.
  3. Luego están los que no saben tener una relación y les duran una noche. Bien sea porque ellos quieren. O porque no lo soportan. Muchos de los que se autoproclaman alérgicos al compromiso, son insoportables y los dejan. Punto.
  4. Aquellos que se creen que buscan un rollo, pero en realidad se casarían con la primera que les diera un poco de cariño.


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Estoy hablando desde mi perspectiva femenina. Pero mi marido dice que en Tinder están:

  1. Las que necesitan un polvo vengativo porque creen que les han puesto los cuernos.
  2. Un montón de mujeres estupendas que buscan encontrar a alguien especial y que les de afecto. Y luego lo que surja.
  3. Las turistas sexuales que buscan un polvo por cada ciudad que visitan.
  4. Las adictas a la adrenalina, como su ahora mujer, que luego se enamora de las buenas personas.

Me niego a categorizar a la gente que usa Tinder como gente que busca a gente como la que va a un supermercado. Ni a los hombres los clasifico como tóxicos o «serial lovers» como alguna escritora. En fin… Que la gente con la que tratamos debemos de tener en cuenta que son tan personas como nosotros y que etiquetar a los demás nos hace crear una barrera hacia ellos que no hace que tengamos relaciones más satisfactorias.

Ahora bien. Da igual lo que seamos, en qué grupo estemos. Como todo en la vida depende de lo que queramos conseguir. ¿Qué queremos realmente?

Yo tenía muy claro al entrar por primera vez en Tinder, que quería una persona normal, un amigo con el que pasarlo bien, tener buen sexo y que me tratara bien.

He dicho la palabra amigo y tratar bien, porque después de una separación traumática a los treinta, disponía de pocos amigos con ganas de salir de fiestas. Mis círculos sociales al ser madre se habían reducido a amigos con hijos y los círculos profesionales.

Así que esto me pareció un buen medio para pasarlo bien y conocer a gente. Sin más.

¿Y mí marido? Me cuenta que estaba viendo la tele, lo instaló y en poco más de una hora estábamos hablando. Tras su divorcio había estado con un par de parejas con las que se había autosaboteado.

En el vídeo os cuento un poco más de esta historia nuestra y de cómo Tinder mejoró nuestras vidas. Y por supuesto cómo crear un perfil que no de grima ni pereza acercarse a la persona que hay detrás.